Calle renombrada en honor del tendero Blas González

Charles Velasquez-Witosky

Calle renombrada en honor del tendero Blas González
La extensa familia de Blas González se reunió para la ceremonia de inauguración de Blas González Way en la esquina de la Cuarta Avenida y la calle 61, incluidas sus hijas, nietos, yernos, hermanos y su viuda, María Espinal, junto a la concejal Alexa Avilés. Foto por Charles Velasquez-Witosky.

Más de cien miembros de la comunidad se reunieron el sábado, 4 de octubre, en la cuarta avenida con calle 61 para honrar al Sr. Blas de Jesús González, un querido tendero y pilar de la comunidad quien falleció el 27 de mayo de 2024, a la edad de 72 años.

El evento incluyó la develación de la placa Blas González Way, designado ahora delante de El Buen Hombre Groc. Los Compadres, fundada como Los Compadres Grocery por González en 1983.

Padre Manuel “Manny” Rodríguez Delgado, C.Ss.R, cura de Our Lady of Perpetual Help, inició la ceremonia con una intervención que honró las contribuciones de González en la comunidad.

“Señor, Tú nos dices en la Escritura: ‘Lo que hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.’ Blas vivió esta verdad cada día, acogiendo al forastero, alimentando al hambriento, y haciendo de su pequeña tienda en la esquina de la Calle 61 y la Cuarta Avenida un lugar de calor humano, bondad y pertenencia,” oró Delgado.

Nacido en la República Dominicana, González siguió su esposa, María Espinal, hasta Sunset Park en 1980, donde los dos trabajaban en fábricas por un periodo breve antes de abrir su tienda.

“En ese tiempo eran muchos puertorriqueños y después vinieron más dominicanos. No hablaba inglés y mi esposo tampoco, por eso era la más conveniente,” dijo Espinal.

Tras de las cuatro décadas siguientes, González se convirtió en una piedra angular de la comunidad.

“Él sabía el nombre de cada persona quien entró la tienda y recordaba los detalles de sus vidas,” dijo su hija menor, Yessenia González. “Le preguntaba cómo eran sus hijos, o cómo les había ido en un examen médico o en una entrevista de trabajo.”

Muchos que conocieron a González comentaron que él era conocido por dar comida a los que se cayeron en necesidad, incluso cuando no tenían dinero para pagar.

“Él era una de esas personas poco comunes quien siempre aportaba a la comunidad. Hay negocios que ganan dinero, y después se van. Él siempre recompensó el apoyo,” dijo George Cardona, un vecino quien conocía a González por muchos años.

La concejal Alexa Avilés, cuya oficina encabezó el esfuerzo para co-nombrar la calle con el apoyo fundamental de Gloria Espinal, coordinadora de United Volunteers for the Community, dijo que la iniciativa recibió un apoyo abrumador del vecindario.

“Cuando presentamos la propuesta a la junta comunitaria para nombrar esta calle en honor a Blas González, nos dijeron que parte del proceso es investigar a la persona que le daría nombre a la calle. La junta nos dijo que no pudieron hallar información sobre Blas. Entonces, les dije que todo lo que necesitan saber es que la comunidad le quiere honrar a este gran hombre,” dijo Avilés.

Más de cien firmas y numerosas cartas de apoyo acompañaron la solicitud, describiendo la integridad de González, su humildad y su búsqueda del sueño americano.

González, quien expresó su gratitud por lo que los Estados Unidos le daba, aún así, cumplió su compromiso de visitar a la República Dominicana varias veces al año.

Isaura Nivar, representante del consulado dominicano en Nueva York, comentó sobre la inspiración que es González y cuánto significa ver a un dominicano honrado en los Estados Unidos.

Aunque González dejó de dirigir la tienda por tiempo completo en 2015 y entregó el control operativo a su hermano, Joselo González, iba a la tienda a menudo para ayudar y charlar con sus clientes regulares.

Tras jubilarse, González pasó gran parte de su tiempo con su esposa, sus tres hijas, sus nietos y sus amigos. A él le encantaba bailar, jugar dominó y jugar al póker. Sus cuatro nietos mayores recordaban con cariño su hábito de hacer trampa solo para hacerlos reír. El nieto más joven de González nació al día siguiente de su muerte.

Luego de la ceremonia, hubo una celebración que incluyó mesas para jugar dominó, donde algunos de los compañeros de juego de González se reunieron para recordarlo.

Entre lágrimas, María Espinal, rodeada de sus hijas, dijo que ella era “la mujer más bendecida” por haber estado casada con González durante tanto tiempo y que ahora no sabía cómo vivir sin él.

Para algunos, el co-nombramiento de la calle les recuerda el dolor causado por el fallecimiento repentino de González, pero, aún así, son felices de que un pilar de la comunidad sea honrado con un artículo fijo que será reverenciado por las generaciones venideras.

Ahora que la calle lleva el nombre de González, él siempre será parte de Sunset Park.

“A partir de hoy, este rincón siempre pertenecerá a la familia,” afirmó Avilés.