La incertidumbre del SNAP incrementa la demanda de ayuda alimentaria en Sunset Park

Jie E.

La incertidumbre del SNAP incrementa la demanda de ayuda alimentaria en Sunset Park
Residentes de Sunset Park comparten cómo los retrasos del SNAP afectan su vida diaria durante un evento informativo en las oficinas del Center for Family Life en la calle 39, en noviembre. Foto por Jie E.

El cierre del gobierno federal a principios de este otoño retrasó la entrega de los beneficios del SNAP para millones de hogares en todo el país. Aunque las operaciones federales ya se reanudaron, los estados siguen recibiendo los fondos en distintos momentos. Al mismo tiempo, las críticas del presidente Trump al gasto del programa han generado nuevas dudas sobre su futuro, y han aumentado la preocupación por la inseguridad alimentaria en vecindarios como Sunset Park.

Aumento de la demanda de ayuda alimentaria tras los retrasos del SNAP

El Center for Family Life in Sunset Park organizó una sesión informativa durante una reciente entrega de alimentos, donde beneficiarios del SNAP explicaron cómo incluso los retrasos breves en los pagos afectaron su vida diaria.

Según datos de la oficina de la asambleísta Marcela Mitaynes, cuyo distrito incluye Sunset Park, más de 15,000 hogares, unas 26,500 personas, dependen del SNAP. Entre ellas se cuentan cerca de 9,000 niños, casi 10,000 adultos y miles de personas mayores o con discapacidades.

Julia Jean-Francois, codirectora ejecutiva del Center for Family Life, dijo que la inseguridad alimentaria ha aumentado de manera notable desde el cierre del gobierno.

“Muchos residentes sienten el impacto de los retrasos o de las reducciones del SNAP. Si los beneficios se interrumpen, los hogares de nuestro distrito perderán unos 640 millones de dólares en asistencia este mes”, señaló Jean-Francois. Agregó que su centro de distribución ya nota el cambio. “Antes, unas 200 personas venían cada semana a recoger alimentos gratuitos, pero tras el cierre del gobierno, 506 residentes acudieron en solo cuatro días”.

Voces de los residentes en medio de la crisis alimentaria

“El cierre del gobierno me tiene muy preocupado por todos los que fueron afectados. A veces me despierto llorando al amanecer, con miedo de que no haya comida suficiente”, dijo Tony Cruz, quien recibe beneficios del SNAP desde hace 20 años debido a una discapacidad. Contó que cuando recoge alimentos del centro o usa su tarjeta de beneficios, siempre comparte algo con familiares y amigos que lo necesitan.

“Hay tantas personas en el mundo que se acuestan con hambre cada día, y ahora esto ocurre cada vez más en nuestra comunidad”, añadió Tony. “Tenemos la suerte de contar con el SNAP como red de apoyo, porque sin él, muchas más personas enfrentarían el hambre”.

John Vurgos Jr, un veterano de Vietnam de 76 años, vive con un ingreso fijo y fue desplazado recientemente por el aumento del alquiler. Si la situación empeora, teme quedarse sin hogar a finales de noviembre. Dijo que cada mes necesita ayuda para sobrevivir y que no es el único.

“Muchas personas que ya enfrentaban dificultades están ahora en una situación aún más dura”, dijo Vurgos. “Veo a vecinos que antes trabajaban y ahora tienen que recolectar latas para sobrevivir. Con los retrasos del SNAP, yo también he tenido que buscar otras formas de conseguir comida”.

Varias madres presentes señalaron que el SNAP les permite preparar comidas saludables y evitar que sus hijos pasen hambre. Perder ese apoyo, dijeron, sería una carga inmensa para sus familias.

El futuro del SNAP sigue siendo incierto

Aunque las agencias federales volvieron a operar, una jueza de la Corte Suprema suspendió temporalmente una orden de un tribunal inferior que habría exigido el pago completo de los beneficios del SNAP durante el cierre. Esto mantiene la incertidumbre sobre si los beneficios volverán a su monto original y sobre cuándo los estados recibirán los fondos completos.

La secretaria de Agricultura de Estados Unidos también anunció que la agencia planea pedir que todos los beneficiarios del SNAP vuelvan a solicitar el programa para confirmar su elegibilidad. Aún no hay una fecha para implementar la medida, pero el aviso ha aumentado la preocupación sobre la estabilidad del programa.

Además, las nuevas reglas de trabajo que entraron en vigor este mes exigen que la mayoría de los beneficiarios demuestren al menos 80 horas de trabajo o capacitación laboral cada mes. Grupos que antes estaban exentos, como veteranos, personas sin hogar, jóvenes que salieron del sistema de acogida y padres con hijos de 14 años o más, perderán esa exención. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, estos cambios podrían reducir la participación en el programa en unos 2.4 millones de personas al mes.