Los pequeños negocios no deberían pagar por un viejo mandato de la ciudad
Council Members Althea Stevens, Kayla Santosuosso, and Elsie Encarnación

Después de años de mantener abiertas sus puertas en medio del alza de los alquileres, el aumento en las facturas de servicios públicos y los efectos persistentes de la pandemia, recientemente a muchos negocios se les informó que tal vez tendrán que reemplazar sus cortinas metálicas de seguridad antes del 1 de julio, un gasto que en promedio puede costar alrededor de $10,000.
Su pregunta para nosotros fue sencilla: ¿cómo se supone que vamos a pagar eso?
Como Miembros del Concejo con décadas de experiencia dirigiendo negocios y trabajando en colaboración con pequeños empresarios, sabemos lo difícil que puede ser navegar el mar de trabas burocráticas y regulaciones impuestas por la ciudad. Con el costo de los bienes por las nubes y los alquileres comerciales cada vez más difíciles de pagar, este no es el momento de cargar a los pequeños negocios con multas y regulaciones onerosas. Y ciertamente no es el momento de imponer costos elevados que son resultado de nuestra propia legislación. Pero si no actuamos con rapidez, los pequeños negocios podrían verse obligados a cerrar por culpa de una vieja regulación aprobada por nuestro propio cuerpo legislativo.
En 2009, hace ya 16 años, el Concejo Municipal de Nueva York aprobó la Ley Local 75, que exige que las cortinas de seguridad de los negocios con frente a la calle sean 70% transparentes, en un esfuerzo por desalentar el grafiti, aumentar la seguridad y embellecer el paisaje urbano. Esta ley exigía que las cortinas fueran reemplazadas antes del 1 de julio de 2026, una fecha límite que antes parecía muy lejana, pero que ahora se acerca rápidamente. Aunque quizá fue bien intencionada, la fecha de aplicación de esta ley llega en un mal momento: en un momento en que los pequeños negocios ya están luchando por sobrevivir, les impondría un gasto extremadamente costoso. Muchas cortinas pueden costarle a un pequeño local casi $10,000, y a locales más grandes, aún más. Eso puede equivaler a mantener a un trabajador en la nómina, o a varios meses de alquiler. Además, los autores de esta ley en 2009 no podrían haber previsto que una pandemia global en 2020 produciría una realidad en la que los negocios aún siguen luchando por recuperarse casi una década después.
Debemos cambiar la ley para garantizar que los pequeños negocios reciban alivio, y debemos hacerlo rápido.
Nuestras oficinas han recibido numerosas llamadas y mensajes de pequeños empresarios y de Distritos de Mejoramiento Comercial informándonos que muchos negocios no pueden costear nuevas cortinas, y mucho menos cualquier multa asociada con cortinas fuera de cumplimiento. Es más, a pesar de que han transcurrido 16 años desde que se aprobó la legislación original, la cantidad de negocios sin cortinas transparentes sugiere que los fabricantes de cortinas siguieron instalando cortinas fuera de cumplimiento mucho después de que se aprobara la Ley Local 75, y no está claro si alguna vez fueron sancionados. Creemos que los pequeños negocios no deberían tener que responder por cortinas que fueron instaladas por fabricantes que debieron haber conocido la ley.
Además, se realizó poca o ninguna divulgación dirigida a pequeños negocios antes de los últimos meses. Así que, aunque en teoría los negocios tuvieron 16 años para reemplazar sus cortinas, la realidad es que muy bien puede ser que muchos nunca hayan sabido de este requisito.
Pero el alivio está en camino. Actualmente estamos redactando legislación que dejará exentos a todos los pequeños negocios ya existentes, y solo exigirá cumplimiento a los negocios nuevos. También requerirá que el Departamento de Edificios y el Departamento de Servicios para Pequeños Negocios realicen una divulgación más completa con los negocios nuevos para informarles sobre esta obligación. Esta legislación garantizará que los pequeños negocios no queden sujetos a multas onerosas ni obligados a pagar miles de dólares para instalar nuevas cortinas que no pueden costear. Nuestro objetivo es finalizar y aprobar esta legislación de inmediato, antes de la fecha de aplicación del 1 de julio.
Nuestro mensaje a los pequeños empresarios y a nuestros colegas en el Concejo es simple: este no es el momento de imponer a nuestros queridos pequeños negocios requisitos onerosos y costosos, particularmente si en su mayoría son de carácter estético. Los pequeños negocios merecen un trato justo, y aunque en el Concejo no podemos controlar cosas como el costo de los bienes o la inflación, sí podemos aliviar a los dueños de negocios de la carga de nuestra propia legislación. Si no actuamos de inmediato, corremos el riesgo de ser la causa directa del cierre de pequeños negocios en nuestras comunidades.