El desfile celebra la cultura puertorriqueña, el orgullo y el poder comunitario

Leonardo March

El desfile celebra la cultura puertorriqueña, el orgullo y el poder comunitario
El Desfile Puertorriqueño de Sunset Park celebra la cultura puertorriqueña, pero también la lucha por los derechos constitucionales del barrio de Sunset Park. Foto por Leonardo March

“Ahora eres un hombre poderoso. Todo el mundo te está observando”, dijeron los abogados de la ciudad.

Dennis Flores recuerda claramente las palabras que le dijeron hace una década.

Aquellas palabras asustaron a Flores. Era 2015. El primer Desfile Puertorriqueño de Sunset Park con permiso oficial en 30 años acababa de terminar.

Todos estaban impresionados de que Flores hubiera logrado organizar un desfile puertorriqueño sin incidentes graves ni violencia. Aquello fue el resultado de una larga batalla, tanto legal como en las calles, para obtener el permiso que permitiera realizar el evento. Algo cambió en el vecindario aquel día.

En un barrio donde históricamente el poder se había concentrado en manos de personas de ascendencia europea, el desfile de 2015, junto con otro realizado 30 años antes, transformó las dinámicas de poder dentro de Sunset Park.

El 14 de junio de 2026, El Grito de Sunset Park celebrará el décimo Desfile y Festival Puertorriqueño anual de Sunset Park. El Grito es una organización comunitaria fundada en 2002 por Dennis Flores ante la necesidad de documentar la violencia policial en Sunset Park.

La obra oficial del desfile fue creada por Luis “Inca” Ramos, artista puertorriqueño radicado en Sunset Park, quien junto con la artista María Domínguez se desempeña como uno de los padrinos del desfile.

“No podemos ir a la isla y traer la isla aquí”, dijo Ramos sobre su trabajo. “Así que traté de crear este cartel para que, aunque fuera por un solo día, pareciera que estamos en Vega Baja, Puerto Rico, en la playa”.

Desde Lares, Puerto Rico, hasta Sunset Park

Durante las décadas de 1980 y 1990, los puertorriqueños que celebraban en el Desfile Puertorriqueño de Manhattan regresaban a Sunset Park para continuar los festejos, pero no existía un desfile oficial en el barrio. En ocasiones, las celebraciones espontáneas a lo largo de la Quinta Avenida eran recibidas con una respuesta violenta por parte del Departamento de Policía de Nueva York.

“Su respuesta y la manera en que manejaban esto no era: ‘Abramos un espacio seguro para que la gente pueda reunirse y pasarla bien’. Empecé a documentar todo esto. Salía con mi cámara y lo filmaba”.

Un informe de Amnistía Internacional de 1996 documentó más de 90 casos en la Ciudad de Nueva York de presuntos malos tratos o uso excesivo de la fuerza por parte de agentes policiales, ocurridos desde finales de la década de 1980 hasta principios de 1996.

Las celebraciones improvisadas y las respuestas violentas de la policía se repetían cada junio en Sunset Park después del desfile de Manhattan. Aquello se convirtió en un rito de iniciación para quienes acompañaban a Flores con cámaras en mano.

De esa labor de documentación surgió El Grito de Sunset Park, una iniciativa comunitaria que toma su nombre del Grito de Lares de 1868, la insurrección que intentó liberar a Puerto Rico del Imperio español.

Aquella revuelta fue aplastada por las fuerzas coloniales españolas. Sin embargo, un día en Sunset Park, el grupo organizó una reunión de músicos de bomba y plena, tradición musical afrocaribeña, en la esquina de la Calle 49 y la Quinta Avenida a las cinco de la tarde. Flores y otros activistas documentaron la esperada respuesta policial del Precinto 72, que intentó sin éxito dispersar la actividad.

“Le quitamos poder a la policía”, recordó Flores. “Y eso es la democracia. Cuando el pueblo controla a la policía, y no al revés. Eso es democracia”.

Después de aquel día, El Grito pasó diez años solicitando permisos para realizar un desfile y evitar enfrentamientos con el NYPD. Finalmente, la ciudad aprobó el permiso. El Desfile Puertorriqueño oficial de Sunset Park se celebró el 14 de junio de 2015 a las cinco de la tarde, y fue entonces cuando los abogados de la ciudad le dijeron aquellas palabras a Flores.

Un ciclo que se repite

Treinta años antes, el Puerto Rico Discovery Parade de Sunset Park anunció un cambio en el equilibrio de poder dentro de las instituciones del barrio. A mediados de la década de 1980, un grupo de jóvenes nuyoricans — puertorriqueños de Nueva York criados en la ciudad y con una fuerte conciencia política — quería transformar Sunset Park.

En aquellos días, “había discriminación diaria contra la comunidad puertorriqueña aquí”, recordó Javier Nieves, presidente del desfile de 1986, desde su apartamento en Sunset Park. “Conseguir un maestro puertorriqueño o que hablara español era un gran logro”.

En ese contexto, jóvenes puertorriqueños como Javier Nieves y Samuel Cruz, entre otros, decidieron organizarse bajo el liderazgo de Juan Antonio Pérez y acelerar el lento ritmo del cambio.

De estos esfuerzos surgieron diversos grupos de trabajo. Más importante aún, el grupo tomó el control de la organización del Puerto Rico Discovery Parade en 1985 durante una reunión particularmente conflictiva.

Como resultado de aquel desfile, el grupo logró influir en las instituciones de Sunset Park y aprovechar la ola de nueva representación política que emergió en la Ciudad de Nueva York. Por ejemplo, en 1993 Javier Nieves se convirtió en el primer puertorriqueño asambleísta estatal por el Distrito 51 de Brooklyn.

“Tuvimos un gran impacto en el vecindario”, compartió el reverendo Samuel Cruz, líder de la Iglesia Luterana Trinity en Sunset Park. “Incluso desafiamos a la maquinaria demócrata del lugar, pero también a los latinos que formaban parte de esa maquinaria y que, en nuestra opinión, se habían vendido”.

Ambos desfiles son manifestaciones del orgullo de la comunidad puertorriqueña de Sunset Park, pero también reflejan una lucha por el poder político dentro del barrio. En el caso del actual Desfile Puertorriqueño de Sunset Park, ayudó a crear un espacio para una comunidad que quería celebrarse a sí misma.

Cathy Vargas, nacida y criada en Sunset Park, recuerda un año en que dos hombres recorrían la Quinta Avenida asomados por la ventana de un automóvil mientras levantaban un paquete de Sazón y una botella de Adobo —dos condimentos esenciales de la cocina puertorriqueña— mientras la multitud enloquecía.

“Fue la manera más absurda de celebrar nuestra cultura”, dijo Vargas. “Pero estamos tan orgullosos de quienes somos que hasta el Sazón y el Adobo se convierten en símbolos”.