Carros de comida buscan su espacio en la Quinta Avenida

Leonardo March

Carros de comida buscan su espacio en la Quinta Avenida
Dos hombres ordenan comida en el carro de comida Los Toritos Pro, en la Quinta Avenida. Foto por Leonardo March

Durante cualquier tarde a lo largo de la Quinta Avenida, entre las calles 57 y 44, alrededor de 12 carros de comida (“food trucks,” en inglés) ofrecen varios tipos de platos de comida mexicana, aprovechando el flujo de peatones en la zona.

En el último año, estos pequeños empresarios han estado atravesando cambios, intentando reclamar, como quien dice, un espacio en Sunset Park. Esto, a pesar de llevar varios años en el área.

“Queremos aportar a la comunidad,” dijo Jiesi López, propietaria de Los Toritos Pro desde hace seis años, “que se nos haga parte de la comunidad. Eso es a lo que yo quiero llegar,” añadió la residente de década y media de Sunset Park.

Sin embargo, las acusaciones de que los vendedores incumplen las normas del uso del espacio público han complicado este esfuerzo y han llevado a que algunos carros de comida sean remolcados. En otros casos, a los vendedores se les ha decomisado la comida por parte del Departamento de Saneamiento.

En medio de esta resistencia, y de la disminución de ventas debido a la reducción de horas de trabajo y la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en el vecindario, los dueños de carros de comida han comenzado a organizarse para enfrentar estos desafíos.

La visión de López es crear un grupo que ayude a los dueños de carros de comida a entender las regulaciones para evitar remolques o multas. Por ejemplo, han discutido la necesidad de estacionar sus carros después de ciertas horas para cumplir con la regla de estacionamiento de dos horas.

“Nos empezamos a poner de acuerdo,” dijo Jiesi López, quien actúa como coordinadora del grupo. “Tenemos que educarnos, tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos que tratar de solucionar el problema todos.”

Los carros de comida son un tipo específico de vendedores ambulantes: requieren el uso de generadores de electricidad y ocupan espacios de estacionamiento por períodos prolongados. Esto se ha convertido en un punto de conflicto en una avenida donde el estacionamiento está limitado a un máximo de dos horas hasta las 7 p.m.

Tradicionalmente, los comercios han acusado a los vendedores de comida de competencia injusta, además de quejarse de que bloquean las aceras con mesas y sillas, o generan basura, asuntos relacionados con el Distrito de Mejoramiento Comercial de la Quinta Avenida.

David Estrada, director ejecutivo del Distrito, afirmó que “El BID está a favor de espacios limpios y calles atractivas que hagan que las personas que viven, trabajan y compran aquí se sientan cómodas.”

Algunos dueños de carros de comida han reconocido las quejas, explicando que algunos dueños han cometido errores, pero también han destacado su contribución a la comunidad.

“Con los food trucks como que hay mucha más gente caminando de noche,” opinó Aaron Negrete, dueño de Tacos el Brother. “Como que hay más seguridad, pero ellos [los dueños de negocios] no lo ven así.”

Detrás de estas posturas está en juego el balance entre los beneficios económicos que aporta a la ciudad una industria mayoritariamente compuesta por inmigrantes y los efectos negativos en el espacio público que algunos asocian con los vendedores ambulantes.

El Concejo Municipal de Nueva York comenzó a abordar estos problemas mediante un paquete de leyes aprobadas en 2026, cambiando el enfoque de criminalización hacia la gestión y la educación.

Por ejemplo, la Ley Local 53 de 2026, promulgada después de que el Concejo anulara un veto de la administración Adams, establece una División de Asistencia a Vendedores Ambulantes dentro del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas (SBS, en inglés).

Esta división estaría “obligada a ofrecer capacitación, educación y programas de alcance para los vendedores ambulantes,” según la ley. Otra de las leyes añadiría nuevos permisos para vendedores, más adiestramiento, más agentes para hacer cumplir las leyes, y aumentaría las penalidades civiles para violadores.

Mientras tanto, los dueños de carros han acordado mover sus carros a la Quinta Avenida alrededor de las 7 p.m. para evitar romper la ley de dos horas máximas de parqueo, lo que ha traído una disminución en sus ventas.

Al mismo tiempo, varios propietarios informaron que sus ventas han disminuido entre un 40% y un 50% durante el último año, en parte debido a la presencia de agentes de ICE en el vecindario.

Jesús Ramírez, dueño de Tacos Poblanos, comentó: “El negocio de nosotros es, pues, la gente que camina o la gente que nos ordena para recoger,” señalando que la presencia de agentes de ICE ahuyenta a los clientes.

Un video de una cámara de seguridad en un carro de comida cerca de la Quinta Avenida muestra a agentes de ICE merodeando y luego hablando con alguien. Al final del video, el hombre es llevado por los agentes.

Actualmente, el grupo ha estado intentando reunirse con organizaciones locales para encontrar soluciones a algunos de estos problemas.

“Entendemos que esto es despacio,” dijo Aaron Negrete, “porque si se logra algo, va a ser con trabajo, va a ser con tiempo.”