Septiembre trae migrantes del crepúsculo sobre nuestras cabezas

Cuando escribo estas columnas, a veces me siento como una de esas personas de grupos religiosos poco convencionales que van tocando puertas para compartir alguna revelación que haga irresistible su fe. Así que, ya que estamos, ¿tienes un momento para hablar del añapero yanqui?
Como estás leyendo esto, voy a suponer que la respuesta es “sí” y seguir adelante. El añapero yanqui (Common Nighthawk) es una de las tres especies de chotacabras que se encuentran en el noreste de Estados Unidos, y es un ave de lo más peculiar que pasa por la ciudad de Nueva York durante las migraciones de primavera y otoño. Los chotacabras son aves moteadas, de tonos tierra, que se camuflan con facilidad cuando descansan de día en el suelo o sobre una rama. Como familia, son nocturnos y/o crepusculares —es decir, están activos al amanecer y al anochecer— y capturan insectos al vuelo. El nombre científico de la familia, Caprimulgidae, significa literalmente “chupador de cabras”. El nombre proviene de relatos de antiguos pastores griegos que, al ver a estas aves volar con el pico abierto al atardecer, creían que intentaban beber la leche de sus rebaños.
A pesar de su nombre en inglés, los añaperos no son aves rapaces. Aunque son compactos y poco llamativos cuando están posados, en vuelo sí tienen algo de halcón, con el vientre marcado por franjas claras y alas angulosas con bandas blancas como las de un auto de carreras. Su vuelo es rápido y sinuoso, y pueden cambiar de dirección en un instante.
Los primeros añaperos yanquis que vi fueron, en realidad, una bandada de unos 15 que sobrevolaba el cementerio Green-Wood en el otoño de 2021. Al año siguiente me puse la meta de verlos en mi lugar habitual de observación: Sunset Park. Durante la migración es bastante común verlos allí y, algunas noches —sobre todo a mediados de septiembre, cuando soplan los vientos adecuados—, aparecen en grupos de cinco o más, dando vueltas sobre el césped principal.
Es difícil fotografiar bien a los añaperos porque están muy activos en vuelo. Aun así, son mucho más fáciles de ver que los otros dos chotacabras de la Costa Este, el Eastern Whip-poor-will y el Chuck-will's-widow, que no buscan alimento al crepúsculo como los añaperos.
Sin embargo, si de verdad quieres conseguir una buena foto de un añapero yanqui —o de un Whip o un Chuck—, la mejor opción es encontrar uno descansando de día sobre una rama vertical. Los chotacabras que descansan durante el día suelen permanecer en el sitio que eligieron hasta poco antes del anochecer, cuando se activan, levantan vuelo y se marchan. Claro que hay algo mucho más fácil que encontrar uno por tu cuenta: que otra persona lo encuentre por ti. Los observadores de aves encuentran Whips o Chucks descansando quizá un par de veces al año en la ciudad de Nueva York; es decir, no es algo que ocurra con frecuencia.
He tenido la suerte de ver ejemplares que otros observadores encontraron descansando, pero también me he topado con un par por mi cuenta, y las dos veces fueron añaperos yanquis. El primero fue en el cementerio Cypress Hills en 2024 y el segundo en Sunset Park el pasado septiembre. En ese segundo caso, estaba revisando las copas de los árboles en busca de reinitas cuando algo que parecía un bulto sobre una rama alta me llamó la atención: ¡un chotacabras! Tuve que hacer la identificación con cuidado para asegurarme de que era un añapero yanqui y no una de las otras dos especies, más raras. Me encantó poder observarlo con calma y avisar a otras personas del grupo local de observación de aves para que también fueran a verlo.
Si quieres bautizarte en el maravilloso mundo de los añaperos, únete al grupo de WhatsApp Sunset Park Birds. Ya volví a dirigir caminatas de observación de aves por el vecindario y también organizaré un encuentro improvisado para observar añaperos en algún momento de este mes, una noche en que los vientos sean favorables. Espero que te unas.