Cuando llueve, diluvia en Sunset Park

El 1 de septiembre, BATWorks, el centro de innovación climática que se está desarrollando en Brooklyn Army Terminal, organizó un panel sobre aguas residuales y el envejecimiento de la infraestructura en la ciudad de Nueva York. El panel reunió a ingenieros, reguladores, empresas emergentes e inversionistas para plantear una pregunta: cuando llueve, ¿adónde va toda esa agua y puede el sistema hacerle frente?
La respuesta, según el panel, es no. A menudo ya no hace falta una tormenta récord para sobrecargar el sistema. En Sunset Park, a veces basta con un cuarto de pulgada de lluvia.
El sistema de alcantarillado de Nueva York no fue diseñado para el tipo de lluvia que recibe hoy la ciudad. Cuando el sistema no puede gestionar ese volumen de agua, la ciudad tiene que descargar el agua de lluvia, junto con aguas residuales sin tratar, directamente en cursos de agua locales como el East River, algo conocido como “desbordamiento combinado de alcantarillado”. En Owls Head, la planta de tratamiento de aguas residuales que presta servicio a Sunset Park a lo largo de Shore Parkway, incluso tormentas rutinarias pueden provocar uno de estos desbordamientos.
“Un cuarto de pulgada, aquí en Owls Head, pueden con eso”, dijo Evelyn Powers, directora ejecutiva de la Interstate Environmental Commission. “Por encima de eso, no.”
Según el Servicio Meteorológico Nacional, esa cantidad se considera “lluvia moderada”, no un aguacero. El problema es que, con el cambio climático, la ciudad registra tormentas cada vez más intensas. En el papel, 2025 fue un año seco para Nueva York, ya que Central Park registró lluvias muy por debajo del promedio de 30 años. Pero si se les pregunta a la mayoría de los neoyorquinos, dirán que la ciudad está más húmeda que nunca. En verano ya son comunes las imágenes de cascadas dentro de estaciones del metro y calles convertidas en ríos. Esto se debe a que las tormentas son más intensas y una mayor cantidad de agua cae en poco tiempo. Según el panel, esa intensidad está poniendo a prueba un sistema que ya tiene una capacidad insuficiente.
“Ya no existe una tormenta de un cuarto de pulgada”, dijo Powers. “Tres pulgadas no son nada, y el agua corre por las calles.”
BATWorks cuenta con el respaldo de la Corporación de Desarrollo Económico de la ciudad (NYCEDC) y está dirigido por Los Angeles Cleantech Incubator (LACI), una organización sin fines de lucro que ayuda a lanzar y hacer crecer empresas emergentes de tecnología limpia. BATWorks promete albergar cientos de empleos de tecnología limpia y programas de capacitación laboral. El panel del 1 de septiembre forma parte de una serie con la que BATWorks está evaluando seis posibles áreas de enfoque, entre ellas la descarbonización de edificios, la innovación en la construcción, la descarbonización marítima, las baterías y el almacenamiento de energía, y el transporte de carga de cero emisiones. Que el agua y las aguas residuales lleguen a ser una de esas áreas “sigue siendo una incógnita”, dijo Alex Mitchell, vicepresidente sénior de BATWorks en LACI. Los grupos de trabajo del panel destacaron las oportunidades que ofrece el frente marítimo de BATWorks para probar tecnologías de aguas residuales, pero también plantearon preocupaciones: “gran parte del trabajo en este campo gira en torno al despliegue de infraestructura, hay relativamente pocos innovadores trabajando en este ámbito y existe una vía menos clara hacia la creación de empleos locales” que en algunos de los otros sectores considerados, dijo Mitchell.
El panel fue moderado por Shino Tanikawa, directora ejecutiva del NYC Soil & Water Conservation District, y reunió a Powers; Selman Mujovic, director ejecutivo de la empresa Purafide, que desarrolla tecnología para destruir contaminantes; Edmund Lee, vicepresidente y responsable de cuentas clave de Arcadis; y Tom Ferguson, socio gerente de Burnt Island Ventures.
Además de hablar sobre la infraestructura hídrica de la ciudad, el panel destacó la importancia de reconocer el agua como un recurso.
“Aquí en la ciudad de Nueva York no llamamos plantas de tratamiento de aguas residuales a las plantas de tratamiento de aguas residuales. ¡Las llamamos instalaciones de recuperación de recursos hídricos! Así que estamos empezando a cambiar la idea de que existe algo que pueda llamarse ‘agua residual’. El agua es un recurso, tenga lo que tenga dentro”, dijo Tanikawa.
Lee habló después sobre algunas de las oportunidades que ofrecen las aguas residuales y describió un “cambio de paradigma” en la forma en que los expertos las ven. El panel también habló del importante papel que pueden desempeñar los parques y el paisajismo, especialmente en zonas costeras, para reducir los desbordamientos al absorber el agua de lluvia antes de que llegue al sistema de alcantarillado.
Tanikawa terminó subrayando la importancia de la participación comunitaria en grandes proyectos, como los parques costeros. En particular, señaló un patrón que ha visto repetirse por toda la ciudad: los residentes ayudan a diseñar una reurbanización del frente marítimo, el proyecto tiene éxito y los valores de las propiedades suben hasta que la misma comunidad que apoyó su desarrollo ya no puede permitirse seguir viviendo allí.
“Puede que las comunidades hayan participado en la mesa de trabajo para diseñar el espacio, pero no fue suficiente”, dijo. “Condujo a la gentrificación verde. Las mismas personas que dieron su opinión sobre cómo debía ser el parque terminaron desplazadas.”
La observación resulta especialmente significativa dado que BATWorks fue el anfitrión del panel. UPROSE, el grupo de justicia ambiental con sede en Sunset Park, se ha opuesto públicamente al desarrollo de BATWorks en Brooklyn Army Terminal, diciendo que corre el riesgo de hacer exactamente lo que describió Tanikawa: llevar inversión al vecindario sin proteger a las personas que ya viven aquí.