Mujeres inmigrantes llevan sus historias personales al escenario

Heather von Rohr

Mujeres inmigrantes llevan sus historias personales al escenario
Integrantes del taller de teatro para inmigrantes junto al facilitador Michael Leibenluft (derecha) después de su presentación en L'Wren. Foto por Erika Kapin(www.ErikaKapin.com).

Bouchra, una inmigrante y madre que vive en Sunset Park, estaba visitando a su familia en su natal Marruecos junto con sus hijos y su bebé cuando llegó el Covid. Debido a problemas de visa y al hecho de que el bebé no tenía pasaporte, Bouchra tomó la dolorosa decisión de dejarlo con sus padres y regresar con sus otros hijos junto a su esposo en Estados Unidos. Pasaron siete meses antes de que por fin pudieran traer de regreso a su hijo menor.

Bouchra, quien pidió ser identificada solo por su nombre de pila, fue una de nueve mujeres inmigrantes que compartieron historias íntimas de sus vidas en una presentación comunitaria en el bar L’Wren, sobre la Quinta Avenida, el 29 de marzo. El espectáculo, que combinó narración y actuación en conjunto, fue la culminación de un taller de teatro y aprendizaje del inglés llamado “Our Ways With Words”. Las mujeres, originarias de México, Argelia, Yemen y Marruecos, y ahora residentes de la ciudad de Nueva York, muchas de ellas en el sur de Brooklyn, habían estado trabajando juntas cada semana desde octubre para desarrollar sus historias y darles vida sobre el escenario.

Our Ways With Words fue iniciado en 2021 por el director Michael Leibenluft, ganador de un premio Obie, como parte de su organización Gung Ho Projects, que utiliza la actuación para crear espacios que reúnan a personas de distintos contextos culturales y lingüísticos. Leibenluft, quien habla mandarín con fluidez, dijo que la idea de un taller que combinara creación teatral y aprendizaje de idiomas surgió de su experiencia formándose y trabajando entre culturas como director de teatro en China durante dos décadas.

Tras comenzar en línea durante la pandemia, Our Ways With Words finalmente encontró un hogar en Sunset Park gracias a colaboraciones con RaisingHealth y el Center for Family Life. El concepto, dijo, era que “como todas estamos construyendo la historia juntas, tenemos que encontrar cuál es el lenguaje común en la sala. El inglés y el teatro se convierten en los lenguajes comunes”.

Leibenluft ve muchas coincidencias entre su trabajo en el teatro profesional, a menudo en producciones bilingües, y los talleres comunitarios, que están arraigados en la creencia de que todos tenemos la capacidad de crear y expresarnos. “Todos son artistas”, dijo Leibenluft. “Puede que no necesariamente se vean así, pero realmente enfatizamos que cada persona tiene una historia que vale la pena compartir. Es un regalo que pueden darle a la comunidad”.

Las historias de las participantes no trataban todas sobre la inmigración, pero muchas evocaban una nostalgia por los detalles sensoriales de los lugares que habían dejado atrás: el sabor del higo, una ráfaga de jazmín en el aire, las comidas y los sonidos de un zócalo concurrido al anochecer. Y, como Bouchra, muchas de las mujeres hablaron de experiencias difíciles o dolorosas. Hubo historias de incendios en casas, de una traumática mordida de perro en la infancia y de la devastación de perder a una hermana joven. Pero junto con el dolor también llegaron la resiliencia y el crecimiento.

Ana Juárez Vazquez contó cómo, después de ayudar a su hijo y a su hermano a atravesar el cáncer (ambos sobrevivieron), aprendió a cuidarse mejor poniendo límites a familiares que exigían su tiempo y su dinero.

Al reconocer con los años que el taller era un espacio donde las personas a menudo procesaban traumas importantes en sus vidas, Leibenluft se sintió inspirado a volver a la escuela para estudiar trabajo social. Ahora está explorando cómo en el futuro puede ofrecer de manera más intencional apoyo de salud mental a las participantes junto con el aprendizaje del idioma y las artes dramáticas.

Junto con sus cofacilitadores, los teatristas inmigrantes Erika Marland y Zinc Tong, Leibenluft está comprometido con crear un espacio seguro para el trabajo del grupo que también se extienda a las presentaciones. “Está bien llorar en el escenario. Está bien reír”, dijo. “Apoyar al grupo para sostener esa emoción es parte de toda la experiencia”.

Y, de hecho, junto con algunas lágrimas, también hubo risas en la sala de L’Wren. Por ejemplo, cuando durante la historia de un misterioso orbe en el cielo la mirada del público fue dirigida hacia una bola de discoteca ubicada de manera muy conveniente. Y especialmente cuando la egresada de escuela de clown Marlen Castillo se puso un traje de payasa hecho en casa y compartió sobre el accidentado camino para encontrar a su público en Sunset Park.

También hubo una alegría evidente en el trabajo y el juego del teatro, y en las amistades que se formaron a través de las divisiones lingüísticas y culturales gracias a ello. Eshraq Alsabri, periodista y ex trabajadora de una ONG, dijo que valoró aprender a expresarse de una manera nueva. Y Olivia Cerón, que ya ha hecho el taller tres veces, habló de lo significativo que ha sido conectarse con las demás participantes. “Ahora las conozco”, dijo. “Somos amigas para siempre”.

El próximo ciclo de Our Ways With Words comenzará en otoño y está abierto a personas inmigrantes que estén aprendiendo inglés y que puedan comprometerse a asistir a ensayos semanales y a una presentación final. El taller de este año resultó ser solo para mujeres, pero personas de todos los géneros son bienvenidas. El programa es gratuito e incluye un pequeño estipendio. Para más información, contacte a Gung Ho Projects(https://www.gunghoprojects.com).